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Silvia Cordero: Letra maestra

Alquimia. Silvia Cordero, diseñadora, calígra­fa y docente argenti­na, promueve el estudio histórico y la técnica con la espontaneidad y gestuali­dad en cada uno de sus alumnos.

Entrevista hecha por Martín Árias (Miembro de Caligrafía Artística Perú) para el Diario Peru21 (ver documento original).

Para romper las reglas, primero hay que conocerlas. Es por eso que, pese a que recibió el prestigioso diploma de la Asociación de Caligrafía Inglesa CLAS (Calligraphy and Lettering Arts Society) y de su constante formación académica profesional, Silvia Cordero le dedica especial atención a la enseñanza de la Caligrafía Gestual, un método que combina el estudio clásico y formal con la personalidad de cada alumno.

La conocí personalmente en 2017, cuando estuvo en Lima para ofrecer un singular taller que logró que sus alumnos no vuelvan a ver de la misma manera lo que salía de sus manos.

¿Cómo se gestó tu inclinación por la caligrafía?

Fue cuando egresé como diseñadora gráfica de la Universidad de Buenos Aires, en 1988, y conocí a una calígrafa norteamericana. Justo en el último año de la carrera llevé el curso de tipografía; entonces, al encontrarme con esta calígrafa y teniendo una vocación de artista plástica, fue como encontré en la caligrafía el lugar donde desarrollarme. Un lugar donde coinciden las letras, el diseño, lo proyectual, la metodología y la disciplina fusionados con lo artístico. 

En países “desarrollados”, el estudio de la caligrafía es más formal y metódico, casi matemático. ¿Qué diferencia ves en Latinoamérica?

Lo que pasa es que en Norteamérica y en Europa hay una cultura de la caligrafía. Los que están en París cruzan la calle, van al Museo Cluny o a la British Library en Londres y pueden analizar un manuscrito original y absorber ese conocimiento. En Latinoamérica no tenemos otros registros más allá de los de nuestros próceres o de documentos traídos por los españoles.

Entonces, ¿dirías que los que se dedican a la caligrafía en Latinoamérica lo hacen de manera más intuitiva?

Bueno, tenemos que tomar como referencia modelos que son históricos, que son producto de una evolución que no podemos negar y que no tienen origen en Latinoamérica. Debemos remontarnos a los griegos, los romanos, etc., es una genealogía que hay que seguir. Si queremos dedicarnos a esto, debemos estudiar esos antecedentes.

En la vida diaria estamos rodeados de letras y tipografías. ¿Cómo hacemos para que se valore el hecho de que detrás de cada cartel hay un autor, un diseñador?

Estamos en un momento de resignificación. Por ejemplo, los carteles hechos a mano de locales comerciales que antes los hacía un letrista ahora los hacen los que estudian esa disciplina, los sign painters, que es gente joven que retomó y revalorizó ese oficio.

También debemos considerar que estamos en una época de mucha producción, y cuando eso sucede, vemos cosas buenas y cosas malas. Hay tanto que a veces se subvierte la calidad del trabajo. Pero, por otro lado, tener mucho también es positivo y hay que saber aprovecharlo.

Se sigue dando la controversia de si el diseño es arte al ser un oficio que con el tiempo se convirtió en una profesión.¿Sucede lo mismo con la caligrafía?

Para mí, el diseño no es arte. Que haya gente que diseñe con una impronta artística, con un estilo que potencie su trabajo como autor, es otra cosa. Pero el caso de la caligrafía es especial porque es una actividad amplia y toca aspectos artísticos. En primer lugar, es una obra que se hace in situ, como resultado de lo que has aprendido y de la disciplina pero elaborado en un instante específico, con la tinta que fluye –o que no fluye tanto– en un estado único que se relaciona más a algo artístico.

En el Perú existen las letras chicha, hechas con colores brillantes y que se usan en los carteles de conciertos populares, en los camiones, etc. ¿En Argentina hay algo similar?

Claro. Existe el filete porteño, una caligrafía popular que se originó con las carrozas que se pintaban en Italia. Cuando llegaron los inmigrantes, fusionaron esta actividad con expresiones culturales locales como el tango, creando un estilo propio.

Estas raíces si bien son informales, son una base fuerte. ¿No crees que igual deberían servir como referencias porque son actividades que han ido de generación en generación?

Sí, pero ahora esta influencia ya se ha sistematizado. El calígrafo popular tal vez no tiene el estudio, pero tiene el oficio, tiene un sistema de trabajo.

En la cocina, es como preparar la receta de la abuela; lo puedes hacer bien, pero cuando la haces continuamente, la perfeccionas y puedes llegar a ser profesional.

¿Qué significa para ti ser docente?

Yo empecé como docente en la universidad. Como era una carrera nueva, los profesores veían que alumnos podrían transmitir esos conocimientos. Y tomé la decisión arriesgada, fui un kamikaze. Yo no tenía una formación como tal, la fui forjando a lo largo del tiempo. Después, para enseñar caligrafía, creé mi propio método, pero a partir de conectarme con otros maestros y tratando de ponerme en lugar del alumno y preguntarme qué me gustaría a mí que me digan. Siempre quise tener un maestro honesto, que si no sabe algo, que me diga “no lo sé”, y cuando me equivoque, que me lo diga, y es lo que yo siempre intento ser.

¿Tienes alguna anécdota como maestra?

La caligrafía es una especialidad pero que puede llegar a ser una profesión; yo tengo amigos que son solamente calígrafos. Pero aquí aun no, mucha gente no sabe que existe esta actividad y los que tienen el dinero pocas veces invierten en eso. Cuando estuve en Miami yo sólo vivía de la caligrafía.

Me pasó algo con un alumno. Yo era docente en una cátedra de diseño, tipografía e historia del arte. Era una época de racionalismo, tomábamos la escuela suiza, en la que a ningún alumno se le permitía dibujar (en términos ilustrativos) y había un alumno que había hecho unos carteles con unas ilustraciones muy realistas. La cátedra prácticamente lo expulsó. Yo me sentí muy culpable porque era mi alumno, me sentí muy mal. Después de muchos años, lo vi desde el colectivo, le grité pero no me escuchó. Lo busqué en el Facebook y lo encontré.

–¿Te acuerdas de mí? –le dje– Yo me sentí culpable pues las autoridades de la cátedra te desaprobaron y fíjate ahora. Ya existe la materia de ilustración en la universidad, mira cómo cambiaron los tiempos.

Y me contestó: “No te preocupes, ahora soy artista plástico”. Bueno, igual me siento culpable, pero yo fui muy sincera con él y le dije lo que pensaba y lo que estaba pasando. Ahora los de la cátedra estarían muy orgullosos. A un alumno no se le pueden cortar las alas.

Enseñar caligrafía, como cualquier disciplina artística, debe ser complicado.¿Cómo evaluar algo tan intangible como la capacidad, sensibilidad o habilidad de un alumno?

No es fácil, pero, como te decía, uno debe ser honesto. Si le enseño a un alumno un manuscrito original, del que yo puedo tener mi versión, debo enseñarle no a copiarlo, sino a reescribirlo, analizándolo y estudiándolo. Hay que enseñarle a entender y a comprender para que tenga una capacidad crítica y así pueda crear su propia versión.

Silvia Cordero es miembro del Consejo Honorario de Caligrafía Artística Perú.

 

Taller de Caligrafía 1 con Claude Dieterich

Inicio: 9 de Noviembre


Separa tu vacante con el 50% del total del costo y el otro 50% al iniciar el taller. (Vacantes Limitadas – Último del Año)

Claude Dieterich en plena clase

CONTENIDO:
Caligrafía Romanas Capitales: 6 horas. Historia, Construcción y Técnica.
Caligrafía Itálica Cancilleresca: 6 horas. Historia, Construcción y Técnica.
Caligrafía Humanista: 6 horas. Historia, Construcción y Técnica.
*Elaboración de cálamo.

MATERIALES:
Kit del maestro
• Set de 3 Plumas Brause: 3mm, 4mm y 5mm o Set de Plumas Speedball letra C.
• 3 porta pluma Speedball, entrada de metal
• Tinta Parker Quink, color negro
• Block Rhodia, tamaño A4 o Cuadernillo cuadriculado A4 de marca Justus.
Van Dyck, Av. La Paz 633, Miraflores
• Cuchilla marca Stanley.
INCLUYE GUÍA DE USO Y CERTIFICADO DE PARTICIPACIÓN.

INICIO:
09 de Noviembre del 2019
HORARIOS:
9, 10, 16, 17, 23 y 24 de Noviembre 2019
De 3:00 pm a 6:00 pm.
Incluye coffee break (cada sesión de clase)

INVERSIÓN:
$. 230.00 (sin materiales)
$. 270.00 (con materiales)
MEDIO DE PAGO:
Banco Continental Cta Ahorros Nro. 0011-0184-0200530065
Interbancario Nro. 011-184-000200530065-98
A nombre de:Gerson Del Aguila Haya
DNI: 07859578

LUGAR:
Hotel Crowne Plaza. Av. Alfredo Benavides 300, Miraflores (Altura Cuadra 7 de la Avenida Larco).
VACANTES LIMITADAS.


Claude Dieterich, diseñador gráfico y calígrafo francés, es uno de los mejores discípulos de Hermann Zapf. Fundador y referente de la carrera de Diseño Gráfico en el Perú, Director de la carrera, los primeros 7 años en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Se desempeñó como profesor de Caligrafía, por casi 30 años en la Academy of Art University San Francisco; actualmente lo tenemos en Lima para beneplácito de todos los amantes de la caligrafía que desean aprender de este bello arte desde un nivel inicial.

 

Claude Dieterich, un sobreviviente del diseño

Pionero. Dieterich Sentó las bases para la enseñanza profesional del diseño en el Perú, siendo el primer director de esa carrera. Es uno de los mejores exponentes de la caligrafía clásica y heredero de las enseñanzas del famoso diseñador y calígrafo alemán Hermam Zapf.

Entrevista hecha por Martín Árias (Miembro de Caligrafía Artística Perú) para el Diario Peru21 (ver documento original).

Llegué media hora antes a la cita con el maestro Claude por que me advirtieron de su puntualidad. Él ya estaba ahí esperándome con una sonrisa aprobatoria. Sentí que había recibido su primera clase. A sus 88 años de edad ha dedicado casi toda su vida al diseño gráfico y a la caligrafía, por lo que se considera a sí mismo no  tanto un pionero, si no un sobreviviente de su pasión.

Para usted ¿qué es el diseño gráfico?

Hay una explicación universal: el diseño gráfico es comunicación visual. Es el arte de comunicar visualmente una idea, un concepto. Hay que diferenciarlo de la publicidad, con la que generalmente lo confunden. Nuestro objetivo es comunicar, el de la publicidad es vender.

No es una definición tan romántica como la de las artes plásticas ¿a qué se debe eso?

El termino artes plásticas es muy abierto, entran varias cosas ahí; pero el diseño tiene una función muy clara que es la de crear una imagen, ya sea para un producto, un artículo en el periódico o la de un libro, con el fin de comunicar.
El pintor también comunica pero no es una comunicación funcional como la del diseño que tiene ciertas reglas.

También estudio pintura, ¿luego se hizo diseñador?

En realidad estudie las dos carreras a la vez, pintura y diseño gráfico en la misma universidad, Mi trabajo en arte es mas enfocado al dibujo y grabado que a la pintura, no soy muy colorista. Con la ilustración y el grabado me siento como pez en el agua, pero si tengo que decidir siento que soy más diseñador.

Usted llegó a Lima en 1961, ¿había diseñadores en esa época?

Había muy pocos. Dos peruanos (Bracamonte y Carlos González) y cuatro Suizos (Barandun, Bovey, Bossart y Stoekly) que fueron profesores de Octavio Santa Cruz y Escalante y yo que tuve como asistente a Ciro Palacios. Los suizos y yo nos dedicamos en ese entonces a formar a un pequeño grupo aquí.

¿Y cómo se abrieron camino en una actividad que era tan nueva en esa época?

Cuando yo llegue la palabra diseño era desconocida. Había que educar a los clientes, yo tenía largas discusiones con ellos para que entendieran lo que yo haría con la imagen de sus negocios.

Usted sentó las bases para la enseñanza profesional del diseño, ¿Como se dió su vocación de maestro?

Yo no tenía la vocación, pero tuve amigos que me convencieron de tirarme a la piscina y comencé a enseñar lo que a mi me enseñaron de la misma manera como yo lo aprendí. Cuando estuve a cargo de la carrera de diseño gráfico de la Escuela de Arte (que años después se convirtió en la Facultad de Arte de la Universidad Católica) tuve que adaptar esos métodos. Lo que se enseñaba en ese entonces lo llamaban ‘artes gráficas’ y me parecían cursos de manualidades porque sentía que los alumnos no salían profesionales. Cuando entré me propuse que en mis clases crearía profesionales y que cuando salgan tengan trabajo.

Después de formar a tantas generaciones de alumnos ¿qué es lo que cree que mas ha cambiado en ellos?

Lo que más los ha cambiado ha sido la tecnología. Muchos de ellos, sobretodos los jóvenes, ven la computadora como una solución para todos sus problemas, sin darse cuenta que es sólo una herramienta. En EE.UU. en una clase de Ciencias de la Comunicación al que yo había sido invitado, el profesor sacó de su bolsillo un lápiz y le preguntó a sus alumnos ¿qué cosa es esto? todos respondieron ‘un lápiz’ obviamente, y él les dijo “bueno, la computadora que cada uno tiene delante es un lápiz también; un poco mas caro pero también es un lápiz”. Los que no entienden eso han hecho que el nivel del diseño haya bajado muchísimo.

Hablemos de la Caligrafía, ¿para ella si tiene una definición mas poética?

Es que para mi es un ejercicio espiritual. La caligrafía es como una meditación en movimiento. Yo comencé a enseñar caligrafía en la Católica y durante un tiempo no incluí esas clases dentro del programa de diseño; pero al sentir que mi curso de tipografía no era muy bueno decidí incluirla porque la caligrafía es la raíz de la tipografía. Pero no hay que ser calígrafo para ser diseñador, pero si estudias caligrafía si puedes ser un mejor diseñador.

¿Pero también puede ser una profesión?

La caligrafía es una especialidad pero que puede llegar a ser una profesión; yo tengo amigos que son solamente calígrafos. Pero aquí aun no, mucha gente no sabe que existe esta actividad y los que tienen el dinero pocas veces invierten en eso. Cuando estuve en Miami yo sólo vivía de la caligrafía.

¿Qué se necesita para ser un calígrafo profesional?

Primero paciencia y cierta modestia, porque muchos hacen un curso de dos semanas y ya se creen calígrafos, hay que practicar todos los días durante años para ser profesional. En una clase escribí una palabra con un tiralíneas, (una herramienta que no usa mucho) y uno de mis alumnos sorprendidos me preguntó “¿donde aprendió ese estilo?” y yo dije “no se, solo me salió”, y es por que llevo muchos años de práctica.

Muchos lo conocen como un gran maestro, pero ¿como era usted en su época de alumno?

Uy, yo era malazo, hasta tuve que repetir un año porque me interesaban más la chicas de mi clase ja, ja, ja. Pero realmente a mejoré cuando comencé a trabajar profesionalmente. Aunque empecé tarde porque he tenido mil profesiones, sobre todo cuando llegue a Lima y no tenia clientes.

Usted tuvo el privilegio de haber sido alumno de Hermann Zapf, un importante referente del diseño y la caligrafía a nivel mundial ¿cómo era él como profesor?

Era magnífico, fue el top de la caligrafía, el mejor que he conocido; además era una persona muy sencilla. Lo conocí en los ochenta, cuando me invitaron a participar en una exposición y me enteré que él era el presidente del jurado que elegiría las obras de la muestra y me atreví a enviarle una carta para preguntarle cuáles eran las condiciones para ser su alumno. Dos semanas después recibí una carta de él que decía “Estimada Sra. Dieterich su nombre no me suena muy andino…” los ingleses, ¡creen que el nombre Claude es de mujer! (risas) Le respondí explicándole que yo era un hombre y de mi origen Francés. Me respondió que solo aceptaba a profesionales, 18 alumnos por clase y previa presentación de un portafolio; pero que en mi caso no era necesario, que me aceptaba porque ya conocía mi trabajo. Esa carta la atesoré y siempre la mostraba con orgullo.

Por último ¿Que le diría a los jóvenes que quieren estudiar diseño pero tienen dudas sobre esta profesión?

Primero que aprendan las bases, no con un libro si no con un buen profesor; segundo que estudien diseño antes de prender una computadora, aprender un programa es una cosa pero aprender a diseñar es algo que está mucho más arriba, es algo superior.

Claude Dieterich es miembro del Consejo Honorario de Caligrafía Artística Perú.

 

Taller de Caligrafía Copperplate dirigido por Lourdes Peralta Vega

Desde Madrid – España a Lima – Perú

Fecha:
7 de Septiembre 2019 de 15:00 a 18:30 horas y
8 de Septiembre 2019 de 9:30 a 13:00 horas.

¿Qué veremos?

Nos basaremos en el estilo Copperplate, un estilo muy redondeado y casi perfecto que nos ayudará a sentar las bases correctas de la caligrafía y nos permitirá tener luego la opción de abrirnos a otros estilos tanto modernos como clásicos.
Dividiremos el taller en dos fases. En la primera, el sábado, empezaremos conociendo qué es y de dónde viene el estilo Copperplate, aprenderemos la postura correcta, ejercicios de calentamiento así como todo sobre los materiales (incluidos en el precio) necesarios para empezar y continuar con este bello arte y, finalmente, veremos y trabajaremos las minúsculas. El domingo, en la segunda parte del curso, entre otras cosas, trabajaremos las mayúsculas, los números y nos adentraremos en el mundo del color y las diferentes técnicas de embellecimiento pensando en nuestro trabajo final.
Serán dos días muy divertidos entre tintas y letras que se nos pasarán volando. ¡No te lo pierdas!

Inversión: S/.590.00
Pre-venta (hasta el 16 de Agosto): S/.499.00

BBVA CONTINENTAL
Nro. Cta. 0011-0184-0200530057
CCI 011-184-000200530057-95
GERSON DEL AGUILA HAYA
DNI: 07859578
WHATSAPP: 998895544

Dirigido a todo público que desee aprender desde cero.

Incluye pluma flexible, porta pluma, papel y tinta de uso en clase.

Se otorgará Certificado de asistencia.

Ubicación:
Calle Flora Tristán 395-402 San Isidro
(Altura Cuadra 24 de Av. J. Prado Oeste.)


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